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2001.eko Abenduaren 17-an

Olentzero visitó Londres por primera vez

Una decena de niños y niñas vascos tuvo la oportunidad de recibir los regalos de Olentzero el pasado sábado. Todos ellos residen en Inglaterra y para algunos fue la primera ocasión en la que veían de cerca al carbonero que suele llegar cargado de regalos año tras año. Para que la fiesta fuese completa, la visita de Olentzero estuvo acompañada por el sonido de la trikitixa.
Esta ha sido la primera visita de este personaje a Londres, aunque tras la positiva experiencia, no sería de extrañar que repitiera el año que viene. De todas formas, esta no ha sido la primera ocasión en la que Olentzero ha viajado lejos de Euskal Herria.

Imanol INZIARTE | DONOSTIA

Diez días antes de lo que suele ser habitual, Olentzero ha comenzado su trabajo anual de repartir regalos a diestro y siniestro. Normal, porque el simpático carbonero está cada vez más solicitado y tiene que ir adelantando tareas, no vaya a ser que se le acumule el trabajo y no le dé tiempo de satisfacer todas las demandas. Por eso, el sábado se dio un paseo por Londres, donde grandes y pequeños le recibieron con entusiasmo.

La cita estaba prevista a las cuatro de la tarde (hora de Gran Bretaña) en el Euskal Elkartea ubicado en Derbyshire Street y Olentzero fue fiel a su compromiso. «La verdad es que les ha hecho más ilusión a los padres y madres que a los hijos y hijas. Los niños se lo han pasado bien, pero los mayores...», relató la bilbotarra Ainhoa Facal, una de las encargadas de esta primera visita de Olentzero a la capital de Inglaterra.

Entre los organizadores de la fiesta había cierto temor a que «los niños se asustaran al ver a Olentzero por primera vez». Para que se acostumbraran a su peculiar imagen, una de las miembros de esta Euskal Etxea realizó un dibujo del carbonero, acompañada de la letra del célebre villancico "Horra, horra, gure Olentzero..."

Facal señaló que «los niños se lo han tomado bastante bien. Al principio ha habido uno que se ha asustado y se ha ido corriendo donde su madre. Pero cuando ha empezado a repartir los regalos, han perdido el miedo y le han dado besos, e incluso se han sacado fotos con él».

Nueve fueron los niños y niñas que disfrutaron de esta fiesta, en la que no faltó la música de Euskal Herria, ya que la aparición de Olentzero vino acompañada de un trikitilari, que, como se podía comprobar a través del teléfono, llenó la estancia con el alegre sonido de su instrumento.

Después hubo una merienda para los más pequeños, aunque ese no fue el final de la fiesta. Y es que los más mayores se reunieron para celebrar una cena. «Para cenar tenemos tres tipos de ensaladas diferentes, calderete navarro, tarta, helado y cafés», comentó Ainhoa Facal. Por supuesto, en la celebración no faltó ni el buen vino, ni unas botellitas de cava para brindar, ni el sonido de la triki para amenizar la velada. La fiesta fue completa y terminó bien pasada la medianoche.

«La idea de que nos visitara Olentzero está unida a un proyecto que tenemos para crear una especie de taller de tiempo libre para los niños los sábados por la tarde», comentó esta simpática bilbotarra. «El objetivo es que, a través del juego, se acerquen al euskara y a la cultura de Euskal Herria. Hace dos meses comenzamos a preparar el tema de la cena y se nos ocurrió que, como queremos empezar este taller en enero, a modo de ''tentación'' se nos ocurrió que podíamos hacer que viniera Olentzero. Así, los niños que vayan a venir al taller tendrán la oportunidad de conocerme también a mí y la otra persona que vamos a trabajar como monitores en el taller», añadió.

«Los niños se han ido»


Aunque sí ha sido su primera visita a Londres, ésta no ha sido la primera vez en la que Olentzero ha viajado lejos de Euskal Herria para repartir sus regalos. Al otro lado del Atlántico, Jesús Pedroarena, presidente de «Mendiko Euskaldun Cluba» de Garnerdville, en Nevada (Estados Unidos) recordó que «hace unos años sí que organizábamos fiestas en Navidad. Ahora ya no, porque no tenemos niños pequeños».

Pedroarena se lamentaba de ser «una sociedad pequeña en un pueblo pequeño, y la gente joven ha emigrado hacia las grandes ciudades. Los niños pequeños que había cuando se fundó el club en 1981 ya se han hecho mayores y se han ido». Con un deje de nostalgia, Pedroarena recordaba que «antes, los niños del club se intercambiaban regalos y después solíamos comer chocolate con churros».

No obstante, «Mendiko Euskaldun Cluba» toma parte en otras fiestas locales. «Hace poco tiempo se celebró un desfile y sacamos una carroza», relató con entusiasmo. Aunque como entidad no se organiza una actividad en torno a Olentzero, sí desveló que «algunas familias mantienen la tradición».

Respecto al hecho de encontrase tan alejado de Euskal Herria en esta época del año, Jesús Pedroarena señaló que «siempre nos acordamos de casa. Yo tengo familia en Garralda ­Nafarroa­ y hablo con ellos casi todos los días a través de la computadora. Además tengo instalada una cámara sobre el ordenador y así nos vemos por videoconferencia». *

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