el caleidoscopio multicolor: filtro 2
Jesús: Imposible enfocar: La vida no tiene color.
Como se puede ver, lo de Anabel es un cuento de hadas
en comparición con lo de Jesús. Si en vez de tener que
`poner las cosas en su sitio' con su madre se tuviera que enfrentar
con situaciones de la vida tan escabrosas como la de Jesús otro
gallo cantaría.
Por que la verdad, lo que le va a ocurrir a Jesús no tiene comentario.
Uno ya no sabe qué pensar, ni qué decir. Uno ya no sabe
si todo ese cúmulo de circunstancias adversas imprevisibles y
todas esas cosecuencias dramáticas que la experiencia le va a
deparar a Jesús son el resultado de la pura coincidencia y mala
suerte, o si bien el destino también ocupa un lugar necesariamente
indeseado y maligno en nuestro mísero trancurrir por esta maldita
vida.
Los hechos inesperados a los que Jesús tuvo que dar cara nos
dan tanta pena, nos producen tanto malestar incluso, que el alargarnos
demasiado en su descripción convertiría en aguijones de
avispas a las alas de las mariposas nocturnas que ahora se chocan contra
las paredes de nuestro estómago. Y con todo lo malvados que podamos
ser tampoco es que nos merezcamos una úlcera. O sea que vayamos
a ello y rápido.
Todo empezó cuando la hija pequeña de Jesús apareció
en Londres para tocar su puñetero bajo en un concierto. !Cómo
no! ella se las arregló sin el dinero de su padre. Su domesticada
rebeldía se impuso contra viento y marea . Allí en el
local tuvo la ocasión de conocer al técnico de sonido,
un joven tímido y retraído pero guapito de cara y con
cuerpo atlético. Para ellos fue una atracción electromagnética.
Para Jesús, que había engendrado en su vida bifurcada
los dos polos opuestos de un amor fulminante, fue más bien una
atracción fatal. Elisabet y Brendam se enamoraron como sólo
dos jovenes estúpidos de telenovela australiana pudieran hacerlo.
Y a la vez que el amor de Elisabet y Brendan empezó a rozar la
obsesión incomprensible, Elisabet y Brendan se convertieron también
en la primera obsesión comprensiblemente verdadera de Jesús.
No podía ser. Jenny tampoco se lo podía creer. "Y
¿ahora que vamos a hacer?". No había nada que hacer.
Ya no había manera de esconder nada más. Todo se descubriría.
Todo. Y todo se descubrió.
Pero por desgracia, no todo acabó ahí.
Después de unos cuantos tira y afloja por todas partes, Elisabet
y Brendam descubrieron por fin que eran hermanos, descubrieron por lo
tanto que estaban llevando adelante una relación incestuosa indecente.
Su amor era inmoral pero aun así y bien que la presión
sobre ellos se hizo cada vez más insoportable, ellos siguieron
haciendo frente a la situación con una entereza digna de encomio
folletinesco. A ellos no les importaba, ellos se irían a Australia
si hiciera falta.
Sin embargo, no sería necesario llegar a tanto. Para el inmenso
y profundo estupor de Jesús el asunto se infló de manera
tan considerable que por fin hasta Dolores tuvo que intervenir para
poner las cosas en su debido sitio y esclarecerlo todo. A Dolores no
le quedó más remedio que desvelar su verdad escondida,
su verdad oculta en el baúl de la indecible, inexpresable y,
sobretodo, incalificable vergüenza. En su propia casa familiar,
Dolores lo tuvo que decir todo delante de todos los adultos concernidos
en Bilbao.
O sea que delante de Jesús y de Pedro Elosúa, Dolores
tuvo que expresar con palabras entrecortadas cómo ella siempre
sospechó que Jesús tenía una amante en Londres,
cómo su silencio obligado le corroía las entrañas
y como durante un tiempo fue ella misma amante de Pedro Elosúa.
Al tener que oir esta vieja historia, Pedro Elosúa, colaborador
de Jesús y padre de Juan, marido de Begoña, bajó
su mirada hacia los zapatos mientras a Jesús se le empezaba a
ir el color. Jesús no podía reaccionar, no podía
ni pensar. Pedro no podía hablar. Entonces, Dolores pensó
que éste era el momento idóneo para seguir hablando y
cuando dijo que no podía haber ninguna duda, que Elisabet no
era hija de Jesús pero de Pedro, entonces ya Pedro levantó
la cabeza moviéndola de derecha a izquierda y gritando NO, NO,
NO y Jesús se levantó para irse al baño y vomitar
su dolorosa confusión.
Y bueno, esto es lo que pasó en realidad. Desde entonces ya nadie
se entrometió con Brendan y Elisabet y ahí siguen como
tortolitos. En cuanto a Jesús, lo menos que se puede decir es
que él ya no tiene nido donde cobijarse. No tanto por que Jenny
no intentara recuperarlo para siempre. No tanto tampoco por que Dolores
no hiciera lo humanamente necesario para volver a encaminar su ahora
más que nunca desdichado matrimonio. Todo fue en vano. Jesús
perdió el juicio. Completamente. Y la última vez que le
vimos fue desde lejos.
Fue durante una exhibición de deporte rural donde sabíamos
que se había dado cita con Pedro Elosúa para intentar
arreglar sus maltrechos asuntos. Y allí, mientras al fondo ya
estaba todo listo para la pelea de carneros, se reunieron los dos. Y
allí, a cada golpe de cuernos se podía ver simultáneamente
que la tensión de los gestos aumentaba por momentos. La pelea
fue sangrienta. El ruido de los golpes tan opaco como estremecedor.
La exuberante expectación y jolgorio de los espectadores, extraordinariamente
grotescos e inhumanos. Y su satisfacción, verdaderamente injustificada
cuando por fin retiraron al carnero perdedor y sangrante mientras Jesús
se iba también con lágrimas en sus ojos.
La lucha entre el mundo de la banca y el mundo de la industria tenía
su vencedor. La huelga instigada por Inasio y su sindicato en Automat,
la huelga debidamente promocionada y financiada por el carnero invencible
estaba produciendo sus estragos. La desorganización en las vidas
privadas y públicas de la familia Echeverría era completa.
Quizás ahora Amaya pudiera realizar sus sueños de hacerse
con Automat pero, como es bien conocido que preferencia sexual y procedencia
social pueden entrar fácilmente en colisión, todo este
asunto también podría acarrear sus problemas a la hora
de intentar compaginar y coordinar sin conflicto su deseo por dirigir
una empresa y su amor por Edurne.
En resumen pues, la desorganización de la familia Echeverría
es ahora completa. Y ahora, Jesús ya no sabe que hacer, ya no
puede volver con Jenny, y seguir viviendo con Dolores sería impensable.
¿Qué hacer ahora? !Quien sabe!, Quizás todavía
pueda, si por lo menos no acaba con su días, quizás todavía
pueda aceptar por fin los continuos adelantos de su desconcertada secretaria
Rosa y así rehacer su vida en el Caribe. ¿Por qué
no? ¿Qué más da ya todo lo demás?
Total, la vida de la familia Echeverría es una desorganización
tal que hasta Begoña está ya hartísima de su frígido
marido Juan, y mira por donde, ella también se va a desquitar
un poco, ella también se las va arreglar para irse por ahí,
no ya con Michael Jordan, que eso sería mucho, pero con `Dizzy'
Christie, que es futbolista y no está mal tampoco, y quien desde
su traspaso ya ha empezado a hacer de las suyas en Bilbao.
De paso, también, aquí habría que
recordar a Chelis, quien no sólo tenía razón con
respecto e esa niñata requetemimada que es Elisabet, pero quien,
a su vez, durante todo este tiempo y tras haber sido sorprendido con
una jeringuilla ya no por Jesús, pero por su propia familia,
tuvo que incorporarse a una especie de Proyecto Hombre o algo así,
y recuperarse y empezar a vivir de nuevo. Aunque hemos oído que
ahora anda un poco bajo de nuevo.